Cuando era muy chica perdí a mi mamá y fueron mis abuelos maternos los que me criaron con mucho esfuerzo mientras crecía en San Justo. Éramos muy humildes. Mi abuela era analfabeta; mi abuelo, jardinero. Teníamos el amor, el afecto y eso nos nutría como una pequeña familia mientras estudiaba la primaria en el colegio de monjas y veía como se esforzaban para pagar esa cuota.

A pesar de todo, nunca dejaron que me faltara nada. Por eso siempre sentí como misión llevar adelante propuestas para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores. Quiero que la tercera edad sea un tema de agenda pública nacional y generemos conciencia en la sociedad sobre todo lo que tenemos que aprender de nuestros mayores.

La Ciudad tiene que ser un espacio amigable e inclusivo para los vecinos de la tercera edad: tiene que estar preparada para que puedan desenvolverse, esto es un tema que debe ser transversal a la política, tenemos muchísimas ideas y propuestas para llevar a cabo.

Por ese motivo ya hace tres años tuvimos la iniciativa en la Legislatura porteña de crear el Foro de la Tercera Edad, con el objetivo de promover la participación de los adultos mayores en la actividad parlamentaria debatir
diferentes temas de interés y elaborar proyectos que luego serán presentados en el recinto.