Esta semana comenzó el juicio oral y público a la ex presidenta Cristina
Kirchner, por el supuesto direccionamiento de la obra pública vial en
Santa Cruz durante sus dos mandatos. Al respecto opinó para Télam la
diputada nacional por el PRO Graciela Ocaña.

En Comodoro Py acaba de comenzar un hecho histórico para los argentinos como es el inicio del fin de la impunidad, así como en 1985 el Juicio a las Juntas fue el comienzo del “Nunca Más” a la violación de los derechos humanos, queremos que este juicio que se inicia sea un nuevo Nunca Más a la corrupción estructural de la Argentina.

Para eso es necesario que la Justicia pueda continuar trabajando libremente sin presiones de la política como ha pasado en estos últimos tres años, necesitamos que las causas de corrupción tarden cada vez menos en juzgarse y necesitamos recuperar los bienes robados por la corrupción y que vuelvan a la sociedad en obras de calidad.

Durante décadas muchas causas prescribieron y quedaron impunes, las investigaciones por corrupción duraban en promedio 14 años, pero a veces podían extenderse hasta 20, mientras que el 92 por ciento de las causas nunca llegaban a juicio.

En estos tres años los argentinos logramos que muchas causas tengan condena con juicios orales y públicos y transparencia en los procesos, por eso este cambio de paradigma en el proceso judicial es necesario que sea sostenido por todos los argentinos para desterrar la corrupción de nuestro país.

La obra pública en este país fue sinónimo durante el kirchnerismo de complicidad, corrupción y financiamiento de la política, como ocurrió en Brasil con el Lava Jato y la empresa Odebrecht y en Italia con el Mani Pulite.

Por todo esto, es importante destacar el rol que tuvo la ley del arrepentido, una herramienta con un papel central para develar esta maraña de corrupción, teniendo en cuenta los antecedentes internacionales de la llamada “delación premiada” en la que varios cómplices y testigos privilegiados de estos hechos de corrupción lograron desenmascarar un extenso mapa de sobornos y silencios entre empresarios y funcionarios que favorecían a sus amigos en cuantiosas sumas de dinero para obras inexistentes.

Es en este contexto que la senadora Fernández de Kirchner llega al banquillo de los acusados junto a sus 12 “apóstoles”, ex funcionarios de obra pública cómplices de un sistema perverso que durante años trasladaban bolsos repletos de dinero para financiar sus actos y agrandar su patrimonio.

Mientras tanto, también hay testimonios claves como el de José López en la Causa de los Cuadernos, que afirma que la Senadora ordenaba pagarle todas las obras a Lázaro Báez, un amigo de la familia Kirchner que fue testaferro y socio en el robo al Estado argentino y en desviar dinero de otros orígenes.

Sin dudas, uno de los cambios más importantes que podemos ver en nuestro país es este comienzo sin precedentes al Nunca Más a la corrupción estructural, que debe ser entendido en la sociedad toda que el fin de la impunidad llegó para quedarse.

(*) Diputada nacional por el PRO

Fuente: Telam

23/05/2019